Ayudando a que nuestro cerebro funcione a pleno rendimiento.

Brain Breaks que activan y calman, mejorando la atención y el rendimiento de nuestros alumnos.

Estos descansos, después de largos periodos de actividad del cerebro, son los que se precisan en momentos de presentar contenidos nuevos o de cualquier otro tipo de trabajo intenso. Tienen un valor muy positivo para ayudar a que se tenga el estado emocional necesario y que el proceso de aprendizaje se desarrolle de forma eficaz. Nos ayudan a volver a centrar la atención y a que nuestro cerebro funcione a pleno rendimiento.

 Son periodos cortos en los que se cambia por completo la actividad que se estaba realizando. Cuando permitimos al cerebro estos descansos, nuestro pensamiento se reactiva, nos ayuda a ver una situación desde un punto de vista al que antes no éramos capaces de llegar.

Bastan unos pocos minutos para que el cerebro deje por unos instantes de desgastarse en aprender, memorizar, resolver problemas, etc. Para luego volver a ese tipo de tareas con fuerzas renovadas y viendo todo quizá con mayor claridad.

 

Actividades que puedes utilizar como brain breaks:

1.    Lleva a clase una bolsa con objetos de uso cotidiano. Saca uno de estos objetos al azar y pide a los alumnos que inventen algunos usos nuevos para ese objeto. Dales tiempo para pensar las respuestas, las pueden escribir o dibujar y a continuación pídeles que se muevan por la clase compartiendo con el resto los nuevos usos del objeto mostrado.

2.    Lados opuestos. Pide a los alumnos que se levanten y guiñen el ojo derecho mientras chasquean los dedos de la mano izquierda. Repite la acción, esta vez cerrando el ojo izquierdo mientras chasquean los dedos de la mano derecha.

3.    Cálculo mental en parejas. Contad hasta 20 de dos en dos, contad de tres en tres hasta llegar a 50, por último contad de 7 en 7 hasta llegar a 80. Esto deben hacerlo en parejas y en un tiempo limitado de 30 segundos. Para cada pareja se cambia la instrucción pero no el tiempo dado.

Actividades para centrar la atención:

1.    Respiración. Pide a los alumnos que pongan una mano cerca de la nariz sin tocarla, la otra en la tripa. Cuando inspiran deben sentir que su tripa se llena. Cuando expiran deben sentir el aire cálido que sale de su nariz. Se centrarán en su respiración, durante un minuto y si se cuelan pensamientos no deseados, ya que la mente debe estar en blanco, se les invita a que los hagan desaparecer al expirar.

2.    Respiración profunda. Se inspira en cuatro tiempos, se aguanta la respiración otros cuatro tiempos y se expira muy despacio en cuatro tiempos.

3.    Colores. Se trata de visualizar colores mientras se centra toda la atención en respirar. Inspiramos en verde, espiramos gris. Deja que la imaginación fluya y que los alumnos imaginen colores cada vez que inspiren. Puede ser una buena oportunidad para usar el color rojo al espirar si hay una situación de enfado o tensión. Se trata de  utilizar los colores dándoles  el significado que tienen.

Por lo general, cuando estamos concentrados y atendemos a nuestros pensamientos internos seremos más capaces de cambiar esos pensamientos y sentimientos en caso de que sean negativos o dañinos.