La cultura de aula.

Ayudando a crear un ambiente de aula agradable y amigable. La importancia de cuidar el lenguaje y la forma de hablarnos unos a otros.

¿Dónde está el límite entre bromear, ser irónico, insultar o usar un lenguaje hiriente? ¿Quién decide si las palabras hacen daño, la persona que las dice o la que las recibe?

 No se nos escapa a ninguno el hecho de que en las aulas la forma de hablarse unos a otros cada vez es más brusca e irrespetuosa.

 Motivos por los que los alumnos usan este tipo de expresiones o se relacionan así:

1.    Para exteriorizar su furia interna o conflictos no resueltos.

2.    Para sentirse superiores.

3.    Para sentirse más fuertes en un aspecto de su vida (entorno educativo) cuando se sienten amenazados en otros aspectos (vida personal, familiar).

4.    Quedar bien delante del grupo de amigos.

5.    Por mostrar cierto sentimiento racista e intolerante hacia la  diferencia.

 Algunas ideas para corregir este tipo de actitudes dentro del aula:

    Con ayuda de los alumnos redactar una lista de reglas que favorezca la aceptación y el respeto de todos y cada uno de los integrantes del grupo. Una vez terminada la lista, entre todos se diseña el modo de hacer que estas reglas se cumplan “No usar un lenguaje que sabemos puede herir a un compañero/a” “La cultura o costumbres de nadie de la clase pueden ser atacadas verbalmente”.

     Asegurar que la clase es un espacio seguro y libre en el que se fomente la empatía entre compañeros. Para ello, conviene tener conversaciones en grupo de cómo nos hemos sentido en las ocasiones en las que alguien no nos ha tratado con respeto o ha usado un lenguaje o expresión que no nos  ha hecho sentir bien.

    En pequeños grupos analizar algunos ejemplos de lenguaje hiriente o agresivo, además de expresiones poco respetuosas. Buscar el origen de las expresiones. Plantearles preguntas para la reflexión, se pueden usar las preguntas planteadas al inicio del POST y añadir alguna más: ¿Importa la actitud del hablante? ¿Es correcto usar lenguaje agresivo para defenderse de alguien que previamente lo ha usado con nosotros? Cada grupo puede encargarse de una parte y luego poner las reflexiones y conclusiones en común para enriquecer la actividad.

Otras técnicas y actividades para ayudar a los alumnos a gestionar el recibir insultos que requieren tiempo de práctica y ser recordadas si queremos que sean eficientes. Son actividades que van enfocadas a enseñar a los alumnos a tomar decisiones buenas para ellos, partiendo de la base de que las palabras tienen el poder de herir, únicamente si se permite que así sea. Se trata de que los alumnos interioricen el valor negativo de los insultos y lo sustituyan por el valor positivo de la comunicación.

     Cambiar la imagen mental para que tus alumnos vean a la persona que les habla de malas maneras o les insulta vestida de forma absurda o ridícula. Imaginar que la persona que te insulta lleva puestas unas gafas enormes o dos plátanos colgados de las orejas, ayuda a gestionar las emociones de odio que podríamos sentir cuando alguien está faltandonos al respeto.

     Ayudar a que los alumnos cambien su forma de reaccionar ante un insulto. Plantear dinámicas para que ellos mismos sean los que redacten algunas de sus respuestas a la agresión. “No requiere ningún valor insultarme como tu has hecho, pero te mostraré lo que es tener valor de verdad ignorando lo que has dicho”.

 Una vez que el grupo tiene claro el concepto de lenguaje no adecuado y agresivo, una vez entendidos los motivos por los que resulta hiriente, e iniciado el camino para evitar que se de en clase, sería muy positivo pedir a los alumnos ideas para hacer el trabajo extensivo al resto del centro educativo y favorecer este tipo de iniciativas entre toda la comunidad educativa.